A ti vuelvo a pesar
de no haberme marchado,
y a pesar de no verte,
siento en mí tu infinito,
que escondido subyace
a todo tremendismo.
Por ti llego a pensar
lo poquito que valgo
y lo mucho que soy
mediante tu milagro.
Si eres Dios, que lo eres
hazte hombre otra vez,
porque yo sé seguro
lo que dice mi fe.
A ti vuelvo, mi Dios,
tantas veces oculto
tantas transfigurado.
Miro la cruz y sé
san Dimas a su lado.
Ana Á.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.