Las zapatillas dormían
debajo de la butaca
esperando unos pies de regreso
de regreso a casa
La manta de chenilla
se arrugó de frío
y la densa nieve
se solidificó
En un invierno
cuya soledad dolía
en cuerpo y en alma
Apagué en candil
y me quedé dormida
sobre mi cansancio.
Ana Á.
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