viernes, 23 de enero de 2026

Sin título

 Sin darme cuenta me encontré

a mitad de mi vida,

pero sintiendo que el camino

no era senda perdida.


De mis desiertos me he librado

todas las sierpes venenosas,

viven en huros escondidos

en los que tuve que guardar mis cosas.


Será ese seco aire plomizo,

sordo susurro abrasador,

fétido aliento y enfermizo

de un cadáver hedor.


No me siguieron alimañas,

no ví a los buitres ni a las hienas,

pero los cuervos me siguieron

que no son aves halagüeñas. 


Ana Álvarez

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