De rodillas está Juan adorando a su primito,
se llevan muy poco tiempo.
¡Son los dos tan pequeñitos!
El niño Jesús se ríe y contento balbucea,
mientras María les canta
a los dos el ea ea.
Fragilidad del pequeño Rey del cielo,
estampa bella de un Dios que también es niño
para que la gente crea.
Ana Álvarez.
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