Viene el sordo compás
de un reloj sin tictac
a marcarme el desvelo
de mi mente enredada.
Hay mil problemas
que no entiendo,
de los que no hayo solución
grave angustia de mi corazón.
El trabajo escasea, el hijo crece,
no poder darle lo que merece,
volvernos locos por aguantar
con una sonrisa y esperar
con indudable esperanza.
Hasta que venga un tiempo
de bonanza
Ana Álvarez.
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