Hoy quiero dedicar estas letras a mis abuelas que pelearon para
echarse un bocado a la boca y poder darle a mis padres y sus hermanos
leche que amamantar, trabajaron desde pequeñas siendo menores de
edad sabiendo lo que es ser una mujer de verdad, desde bien niñas.
Hoy les brindo estas palabras en el día de la mujer mundial, porque
cuidaron a sus hijos y perdieron su libertad, la libertad de ser
niñas, de tener una infancia, de jugar y sobre todo con juguetes de
verdad, porque para ellas no habían reyes ni Papá Noel a los que
esperar a la mañana siguiente, con juguetes que abrazar, solo
abrazaban el hambre, el miedo de una posguerra, el machismo y la
desigualdad.
Por ello hoy brindo
por ellas, en honor a ellas, por todo lo conseguido hasta hoy,
echando la vista atrás, aunque quede mucho por revindicar, también
hoy en en el día de la mujer echo una mirada al cielo y brindo por
todas nuestras hadas, las más bonitas y bellas, que por mucho que se
empeñen en hacerlo, jamás les cortaran sus alas, por todas las
guerreras que luchan día a día por cualquier causa, por todas las
mujeres y a todas las mujeres, madres, hijas, amigas, hermanas,
abuelas... a todas feliz día de la mujer mundial.
Y, recordad, sois
únicas e inimitables.